"La tristeza de la separación y de la muerte es el más grande de los engaños", Mahatma Gandhi.
Es complicado tener una perfecta relación con 13 personas. Es complicado no darte cuenta de sus defectos. Es complicado no enervarse viendo día tras día las imperfecciones de tus amigos que tanto odias, pero es aún más complicado hacer que el hilo de la amistad pura no se rompa.
Todo empezó en 2012, cuando Pablo se hizo amigo de Carlos, Dani, Leonardo y Alberto. Eran solo cinco pero lo pasaban increíblemente bien. Pablo fue atrevido. Todos tenían un año más que él, pero eso no pareció un problema a la hora de la verdad. Elllos cuatro eran amigos de la infancia. Dani, con buen corazón y de carácter impulsivo, a la par que bromista; Carlos, ejemplar con sus actos y de carácter fuerte, con firmeza en sus opiniones; Leonardo, bondadoso e inocente, con carencias de genio en ciertos momentos; y Alberto, divertido y dicharachero, con un genio bizarro. También recuerdo como César incitó a Pablo a ir con ellos. César iba con él a clase aunque tenía un año más. Era muy jocoso, quizás pesado en ciertos momentos, pero se agradecía su impetud por la diversión. Poco a poco fueron viniendo los demás. Salvador, Javier, Martí, Ernest, etc. Tranquilos, luego les nombro al detalle. Por ese grupo pasaron personas que quizás no se supieron apreciar de verdad...o simplemente no pegaban con nuestra filosofía, por así decirlo. Josep, tímido e introvertido, pero sin maldad, Ricardo, inocente y torpe, pero con buen corazón, Miguel, obtuso y rústico, de origen pueblerino, y Tomás, peculiar y simpático, pero sobretodo muy buena persona, tal vez demasiado.
La marcha de Dani era obvia. Los 'bixotes' era el grupo adecuado para él, y eso nadie lo iba a negar. Con su ausencia cogió sin quererlo el mando de líder Carlos. Por ese entonces, el grupo se quedaría como estaba. Jordi y Gerard, recién llegados de la Divina Providencia, Jaime y Javier, del Vilaplana y Amador, fiel a la Consolación. Un grupo de 13 personas en el que de momento todo transcurría bien. Aunque muchos no lo crean, Carlos y Salvador eran mejores amigos y entre Jordi y Carlos reinaba la confianza. Eran tiempos mozos para un grupo lleno de esperanza pero con pocas ganas por parte de todos de hacer las cosas bien.
Empezó el otoño de 2014 y con él los desajustes. En verano ya habían habido peleas entre miembros del grupo y el buen rollo estaba claro que no era el mismo. Todo se arregló pero...nadie es tonto. En esta nuestra sociedad, cuando alguien da el paso hacia el arreglo del fallo ya cometido significa que todo cambiará, que se establecerá un respeto como muralla hacia la fluidez empática. En fin de año, entró Ricardo al grupo, y fue curioso. ¿El qué? Que tengamos que esperar hasta el último día del año para darnos cuenta que la entrada de una persona podía ayudar tanto a la separación de un grupo. Con esto no quiero decir que Ricardo entró con el objetivo de separar el grupo, no. Todo lo contrario. Él descubrió un grupo que a priori parecía unido, pero pobre cándido. Con el tiempo fue enterándose de todo lo sucedido en el pasado, como el robo del verde, la actuación de Halloween, el escondite del pijama o el alejamiento de Pablo en ciertos momentos del grupo. Pasamos todos unos meses complicados, donde habían dos subgrupos secretos y a la vez visibles. No hacía falta ser un lince para ver que Alex, Jordi, Gerard, Alberto, Martí y Salvador quedaban a solas, al igual que lo hacían Javier, Jaime, Amador, Carlos, Leonardo, Ernest y Pablo. Unas semanas antes de la separación, Pablo le dijo a Martí, verás como el grupo acaba descomponiéndose, y efectivamente. En mayo se ejecutó el corte y en junio quedaron los grupos más o menos hechos, aunque a estas alturas podéis encontrar algunos canvios e incorporaciones.
A veces, uno no se da cuenta por sí solo de que la mejor solución es la propia destrucción. Tantas mentiras por parte de ambos subgrupos no podía acabar en nada bueno, así que lo más ético era separarse y juntarse con las personas que de verdad comparten los cinco sentidos contigo. Eso sí, a pesar de dicha ruptura, siempre quedará claro que la amistad está por encima del desacuerdo, y si no están juntos es porque no se puede, no porque se quiera romper el hilo definitivamente. Queda demostrado en el día a día. Gracias.
Nos vemos el próximo sábado con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.