"Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta", Sam Keen.
22 de diciembre del 2013. Festival solidario de Locura en el Auditorio de Vinaròs. Javier, Amador y Pablo deciden ir a verlo. Una vez allí, nadie pensó que esa noche empezaría una historia de 11 meses.
Sofía es una persona tímida, cariñosa y empática, pero que muchas veces peca de su inagotable orgullo y de su carácter bizarro. Sus ojos negro azabache y su pelo liso del color del otoño, entre otras características físicas, marcaban el túnel de Pablo. Este, poco a poco se iría enganchando más a un mundo del cuál cuesta salir, el amor. Durante esos 11 meses hubo de todo, y para que lo entendáis, voy a poneros un símil.
Iker Casillas fue capitán del Real Madrid durante 16 años. El espejo de todo canterano sufrió en sus últimos años una especie de 'bullying' por parte de su entrenador. Este le sentó en el banquillo y el portero español pasó de jugarlo todo a ser pitado en su propia casa. ¿Solución? Emigrar. Iker se fue a Portugal, donde volvió a sentirse querido. Pero ante todo, Casillas siempre tendrá presente en su corazón a su club de origen, el Real Madrid.
Durante la relación, Sofía y Pablo pasaron miles de momentos preciosos, irrepetibles e indelebles, pero poco a poco todo fue desgastándose. Las discusiones debidas a la diferencia de edad y a la poca madurez de ambos, el desagrado de la relación por parte de algunos y el deber de llevarlo todo a escondidas agotaron a Pablo. Es cierto que él también se equivocó en muchísimas cosas, pero ya no era una cuestión de descontento moral, sino de extenuación.
El 22 de Noviembre la luz se apagó definitivamente, y Pablo emigró. Tal vez Sofía ya no piense en Pablo o Pablo en Sofía, pero está claro que cuando uno de los dos oiga el nombre del otro se verá acorralado por una serie de recuerdos que como he dicho antes, son imborrables. Pablo nunca se imaginó que una chica sería tanto para él. Pablo no se imagina su futuro. Pablo no se imaginará una mente sin un espacio para ella.
Y es que el primer amor nunca se olvida, pero a veces las circunstancias pueden con todo, y si todo fue así, es porque el destino está marcado.
Gracias por tu gran empujón diario, Sofía. Gracias por haber sido una razón más que suficiente. Gracias por haber sido la protagonista de una historia que pocos entienden. Gracias.
Nos vemos el próximo sábado con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.
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