sábado, 17 de octubre de 2015

XVIII - Un ángel caído del cielo.

"El amor es nuestro verdadero destino. No encontramos el sentido de la vida por nuestra cuenta - lo encontramos junto a alguien", Thomas Merton.

Una flor, ella. Un ramo, su mundo. Sus pétalos, sus virtudes y defectos. Una persona dispuesta a llevarse esa flor, Pablo. Empezar a mirar esa flor cada vez que pasa por delante, interesarse. Tocarla, conocerla. Olfatearla y encontrar su esencia, besarla. Sentirse único cuando la tiene en sus manos, abrazarla. Mirarla constantemente, sentir un mariposeo en el estómago. Arrancarla, enamorarse. Llevársela, meterse en el mundo del compromiso.

Como un ángel caído del cielo, Lucía apareció en la vida de Pablo. Este todavía se está preguntando por qué le miró de repente un caluroso día de Octubre. Este todavía se cuestiona por qué se obsesionó tan pronto por Lucía. Este todavía se sorprende con la rapidez de Cupido. Recuerdo perfectamente como un viernes noche Javier, Dani y Pablo se disponían a ir hacia la Mera, cuando de repente se vieron las caras. Fue un momento especial. Pablo llevaba días ilusionándose con esa chica, y no fueron inútiles sus ilusiones, la verdad. Lucía le miró sin decir nada y sonrió. Lo mejor del mes, con diferencia.
Pablo seguía con Sofía, lo que hacía pensar que estaban bien, pero no. Casillas estaba a punto de rescindir su contrato debido a la magia del flechazo. Eso sí, Sofía se aferraría al corazón de Pablo durante mucho tiempo, signo del gran amor que había entre ambos. Pero Lucía consiguió devolver la ilusión a un chico que estaría dispuesto a hacerla feliz siempre. El 6 de Diciembre empezó la gran historia, con dos jóvenes risueños de protagonistas. Y es que quién le iba a decir a Pablo que entregaría tan rotundamente su corazón a una chica.

10 meses son los que van, y...bueno, dejemos-lo ahí, para sujetar la magia. No todo ha sido bueno. Han habido momentos de duda, desesperación, frustración e ira, pero el cielo siempre se despejaba.Como diría Violeta Chamorro, la reconciliación es más bella que la victoria. El barco sigue su camino hacia el futuro, incierto y misterioso. Ni Lucía ni Pablo saben lo que les deparará el mañana, pero... ¿por qué no ser fieles al corazón? Seguid viviendo como señal de existencia y seguid amando como señal de bienestar espiritual, ya que todo es relativo, y nunca se sabe cuando a algo le puede aparecer un límite.

Puede que el tiempo sea oro, pero Lucía es el 'Taylor Burton' de Pablo. Y es que si a una persona amable, cariñosa, preciosa, sencilla pero a la vez enorme no le agradeces su constancia, ¿qué le queda a uno para estar a gusto consigo mismo?

Hay tanto que pensar en una vida tan efímera. Lo único que sabe Pablo es que a él, le ha tocado la flor más bella del jardín de la felicidad.

Nos vemos el próximo sábado con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.