sábado, 20 de junio de 2015

I - Introducción del presente.

Y es que diecisiete años, dan para mucho. Hoy voy a hablaros del día más importante de su vida, del día en que empezó todo.

Sus padres, Gabriel y Ramona, dudaban qué nombre ponerle. Desde un principio temían esa tarea, por muy simple que sea. Su hermana Marta quería que le llamasen Pablo, ya que es un nombre sencillo pero a la vez bonito. Viene del latín paulus, que significa pequeño, hombre humilde. La elección fue difícil. Había varios nombres sobre la mesa, pero finalmente todos se pusieron de acuerdo. Pablo. Sí, Pablo.

                                                                   [...]

Nueve meses después, llegó el día. Era una bonita mañana de noviembre. Todo tr...Perdonad, se me olvidaba. Era 1998. Sí, el año en el que Francia ganó la Copa del Mundo, en el que Maradona se retiró del fútbol profesional o en el que el Real Madrid ganó la Séptima. Como me gusta el fútbol. En fin, ahora sí.
Todo transcurría con normalidad hasta las once de la mañana de un miércoles 11. ¿Qué cosas, no? Día 11, del 11, a las 11:00 h. ¿Casualidad o destino? Preguntadle a Pablo. Ramona dio a luz. Era un bebé precioso.(O eso dicen). Ojos verdes, rubio y gordito. [Que curiosa es la vida a veces. La gente te ve nacer llorando y tú mueres viendo como lloran por ti.] Pues bueno, todo había ocurrido con normalidad, sin ningún percance.
Era un niño sano, aunque desconozca el peso y la altura. Empezaba la felicidad transparente.

Pablo se veía protegido con su familia, una familia de luchadores natos. Más tarde entenderéis el porqué de ambas palabras calificativas. Todo iba bien, pero siento informaros de que los problemas, vendrían más tarde.

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