lunes, 7 de septiembre de 2015

XIII - Algo esencial.

"El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto", Heywood Hale Broun.

-Quizás que Pablo practique un deporte puede ser buena idea -decía Gabriel.
-Toda la razón. ¿Cuál? -preguntaba Marta.
-El niño quiere fútbol, pero creo que la natación seria lo mejor -contestaba Gabriel.
-Pues sí, vamos a decírselo -decía Marta.

Otra vez más, acertaron con la decisión. A Pablo le fue fenomenal practicar un deporte donde puedes relajarte y al mismo tiempo mejorar tu físico. Al principio todo era costoso. Todavía recuerdo ver a Pablo con el gorro blanco. Él no sabía nadar, pero en seguida aprendió. La natación era un deporte muy practicado en su familia. Gabriel iba a nadar por las mañanas antes de ir a trabajar para empezar bien el día, y Marta nadó durante su infancia. Nunca olvidará la peculiar enseñanza de Figueredo. Dos años que sirvieron para mucho. El aprender a nadar y a relacionarse era básico.

Después de este paso por el cloro, Pablo se encaprichó con el atletismo. Justamente dio la casualidad de que en ese época, Pablo era propenso a los esguinces, cosa que no ayudó. Su aventura en las pistas terminó en dos meses.

El fútbol sala también tuvo presencia. Durante tres años, en sexto de Primaria, primero y segundo de Secundaria, Pablo entrenava fútbol sala en el patronato del ayuntamiento. No competía, entrenaba y hacía un deporte. Esa era la intención. No estaba solo, Ernest le acompañó un año, Toni otro y Salvador unos días de 'prueba'. Eran buenos tiempos, pero no serios.

El fútbol base apareció en su vida en el verano de primero de Secundaria. Pablo decidió ir a entrenar. Tuvo dos lesiones en un mes, no había buena piña en el vestuario y tampoco le convencía el equipo en sí. A Gabriel le devolvieron el dinero y Pablo volvió al patronato, donde estaba más a gusto. Pero eso no acabó ahí. En 2013, Pablo volvió a apuntarse. Esta vez al Cadete del Vinaròs. Tenía muchos amigos en el equipo, como Javier, Salvador, Toni o Jaime. Esa temporada disfrutó a lo grande. Hizo un buen curso, aprendió mucho y sacó buenas notas, pero ahí se quedó este magnífico deporte. Pablo no quiso seguir en el juvenil (una categoría más para los incultos en el tema) debido a la constancia que requería primero de bachiller.

2015 empezó y con él la piscina. Pablo practicó durante seis meses dicho deporte, incluso en verano. Le fue bien para mantenerse en esa línea recta de la cuál nunca se saldrá. La magia del deporte, siempre tan precisa y tan oculta, difícil de verse con tan solo unos años de práctica.

Nos vemos el próximo sábado con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 31 de agosto de 2015

XII - Su pasado, presente y futuro.

"En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto", Séneca.

Como bien decía Séneca, la vida de Pablo se divide en tres partes. El pasado fue duro. Tuvo un transcurso difícil en el que tuvo que superar muchísimas piedras. El presente está siendo bonito. Está viviendo una muy buena etapa. Salud no le falta, sus amistades son seguras y da y recibe amor. El futuro es desconocido. Nadie sabe qué le deparará ni cuando. Nadie sabe dónde acabará ni cómo. Ahí está la gracia de la vida. Periodos sucintos, irrefutables e irresolutos.

Pablo tiene clara una cosa. Su presente no lo cambia por nada, pero hay una parte del pasado que tampoco cambiaria. Gabriel lo es todo para Pablo. Desde que nació, este ha ido inculcando a su hijo todo lo que sabe. Le enseñó desde los modales y el respeto hasta ir en bicicleta. Con la perdida de su mujer, Gabriel fortificó su alma. Pasaba noches en vela, obviamente por la dura pérdida pero eso le hizo mejorar aún más si cabe como padre. Pablo fue creciendo y le tenía como referente. Gracias a él tuvo una buena infancia, movida pero buena. Cuando este ya era más mayor, Gabriel asumió el papel de padre 'enrollado' por así decirlo. Me explico. En esta época, los adolescentes quieren muchas más cosas de las que antes se querían, cosa difícil de asimilar para los padres. Pues bueno, Gabriel no lo podía asimilar mejor. A parte de una tremenda educación, él nunca negaba ningún plan a su hijo, cosa que hacía estar a gusto a Pablo. Pasaron los años y Gabriel conoció a Eugenia, cosa que mejoró la convivencia en casa.

Pablo se hizo más grande y ahora, sigue teniendo sus actuaciones de niño, pero como siempre, Gabriel sigue actuando de la mejor manera posible. Entre ellos dos, la relación fluía, fluye y fluirá perfectamente, como debe ser.

Gracias por ser un pilar fundamental en la vida de Pablo. Gracias por ser el mejor padre.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

 

lunes, 24 de agosto de 2015

XI - Un lugar mágico.

"Y al caer como un vestido el encanto de la novedad, dejaba al desnudo la eterna monotonía de la pasión que tiene siempre las mismas formas y el mismo lenguaje", Gustave Flaubert.

Desde 2008, los veranos de Pablo siempre han estado marcados por un gran campamento. Seidia era un lugar que parecía simple a primera vista pero que escondía muchísima magia. Los monitores te pintaban un sitio encantado, donde podías alucinar con cada rincón recóndito o donde podías atender atónito las historias relatadas por ellos. En tan solo diez días Pablo encontró un mundo del cuál nunca querría salir.

Él empezó siendo el típico niño tímido delante de todos, que tenía miedo de soltar alguna tontería delante de las chicas. Empezó siendo un chico frío y acabó siendo uno más en esa enorme familia. El buen rollo llevado a cabo durante tanto tiempo tiene su valor ahora. Vinaròs, Castellón, La Vall, Vila-Real, Benicassim... todos se unieron para abrir una puerta. Una puerta que podrá abrirse siempre que uno quiera.

Todavía recuerdo como Pablo hacía oírse cuando habían chicas delante. Todavía recuerdo como cada noche Pablo se ponía 'más guapo' para impresionar. Todavía recuerdo con quién fue al baile Pablo el primer y el último año. Todavía recuerdo el monólogo de Luís, el romance entre Leo y Tomás o los lloros de Ernest al irnos que dejaron a Pablo con un sabor de boca agridulce. Aunque Pablo fue solo el primer año, reconoce que sus padres acertaron apuntándolo. Seidia nunca defrauda, y como diría Héctor, nunca dejéis de soñar.

Gracias por estos siete años, gracias por enseñarme a miles de personas inolvidables.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 17 de agosto de 2015

X - Igualdad sin saberse.

"Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos", José de San Martín.

Carla es una chica muy especial para Pablo. Al igual que Martí, ella es la persona que más tiempo lleva con Pablo en una clase, desde el 2000. Ambos son escorpio, nacieron en el mismo mes y casi en el mismo día. Tienen un carácter fuerte, que puede sorprenderte o desilusionarte. Hacen acciones de las cuáles después pueden arrepentirse. Son almas gemelas. Lástima que se dieran cuenta tarde.

En el jardín de infancia a penas tenían relación. Eran niños y el buen rollo fluía día a día. Dos años más tarde se encontraron en la Consolación. Todo seguía como antes. No eran mejores amigos pero sí tenían relación. Todavía recuerdo esa carita entrañable y a la vez pícara. Que tiempos.

Iban pasando los años y sus caracteres iban cogiendo más forma. El moldeo de Pablo tuvo un 'pequeño' trámite familiar. Eran tiempos difíciles que no hace falta recordar. Carla empezaba a ser más callada, cabezota y astuta, pero siempre con buen corazón. Pasó E.P. y llegó la E.S.O., etapa donde el alumno permanece en la famosa 'Edad del pavo'. Carla y Pablo se sentaban juntos en clase, cosa que les ayudó para mejorar su amistad. Dejando atrás algún que otro roce, su confianza aumentaba. Con Carnaval, verano y los dos últimos cursos de Secundaria, ambos acabaron el molde perfecto. Pablo consideraba a Carla una de sus mejores amigas, al igual que Carla.

En Bachillerato, ellos llegaron a una conclusión. Eran escorpio y tenían el mismo carácter. Uno entendía al otro con sus problemas y viceversa. Era una amistad especial, ya que estaba mezclada con discusiones, tonterías y amor, muchísimo amor.

Carla, que sepas que Pablo está muy orgulloso de que sigas siendo su compañera de viaje.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente. 

lunes, 10 de agosto de 2015

IX - Un compañero de viaje.

"No aceptes nunca como compañero de viaje a quien no conozcas como tus manos", Rómulo Gallegos.

La guardería, un lugar donde los niños empiezan a relacionarse entre ellos mediante un día a día cándido y divertido. Pablo conoció a Martí allí. En el 2000 comenzaría una gran historia que 15 años después, todavía sigue en pie.

En P3, Martí y Pablo se volvieron a ver. Resultó ser que irían juntos a clase desde el primer año de parbulitos hasta el último de secundaria. Ese año era el primero de una buena generación. Con quien más congenió Pablo fue con Toni, pero a Martí ya le conocía.
P4 y P5 fueron bien. Ya empezaba a haber el mismo buen rollo entre todos. Las bromas y las risas caracterizaban los patios del 2002. Habían solo 7 chicos, por tanto era fácil llevarse igual de bien con todos.

Empezó primaria, etapa importantísima en un niño. Ahí fue cuando Pablo pasó por ese río con piedras que todos conocéis. Martí estuvo ahí para hacerle reír. Tenía un gran corazón. Un carácter serio en situaciones adecuadas y un humor burlesco en el 80 % de su labia. Aún así, era una persona con la que te lo pasabas bien y con la que disfrutabas jugando. El último año de primaria, sexto, Martí y Pablo ya quedaban junto a su grupo de chicos y chicas para ir a 'Lollipops' o al 'Bugatti'.

En la ESO, ambos estaban en la edad del pavo. Las vaciladas eran múltiples pero todas sin malos rollos. Así era la amistad en esa época. Martí y Pablo siempre estuvieron juntos en las collas. Primero solo los chicos de clase, luego junto a chicos un año más grande (Dani, Carlos, Leonardo y Alberto), luego se hizo un grupo junto a otras collas, Los Colonotes se llamaban, y por último Los Badboys, con Dani al cargo.

En bachiller, Martí seguía junto a Pablo. Todavía está reciente ese 1ero de Bachiller C. Ahí todo bien, pero hubo un poco de tensión cuando Los Badboys se separaron. Martí y Pablo acabaron en collas diferentes pero seguirían teniendo relación. Ya hablaré de eso en otro momento.

Para concluir, solo quiero decir que a pesar de discusiones y peleas, Martí siempre será la persona que más ha permanecido al lado de Pablo y probablemente, que más le conoce. Y bien orgulloso que está Pablo.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

domingo, 2 de agosto de 2015

VIII - La pieza clave.

"Con la buena educación es el hombre una criatura mansa y divina; pero sin ella es el más feroz de los animales. La educación y la enseñanza mejoran a los buenos y hacen buenos a los malos", Platón.

Ya sabéis que la vida de Pablo es como un montaña rusa. A veces subes, a veces bajas, a veces te das la vuelta....pero casi nunca vas recto. En una montaña rusa debemos utilizar las barras de seguridad para protegernos del posible peligro. Gracias a ello nos sentimos más seguros. Pues bien, creo que Marta fue la seguridad que Pablo necesitó.

Era como un ángel caído del cielo. Como buena hermana, Marta le ayudaba en todo y nunca le dejaba solo. Pablo todavía recuerda esos vídeos que hicieron en casa de su tía Cayetana...8 años y Pablo ya quería estar delante de una cámara informando. Parece mentira que 9 años después, el río siga fluyendo con normalidad. Ella era la pieza necesaria del puzzle de Pablo. Su sustentáculo y dilección eran indispensables. Él la quería mucho. Bueno, y la quiere. Ella es una persona sencilla, sin maldad en su corazón. Tiene un carácter fuerte pero no tiende a utilizarlo. Es atenta, cariñosa, simpática... Es la hermana perfecta, sin duda. Su lavia penetra en tu corazón, su mirada se adentra en tu cabeza, su sonrisa alegra tu día.  Ella dejó sus estudios para ayudar a Pablo, un hermoso gesto.

Para mí la vida le está devolviendo todo lo que le ha quitado. Marido, trabajo, hijo, salud... Eso sí, seguirá estando en una felicidad intermitente.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 27 de julio de 2015

VII - Un transcurso difícil.

"Tal vez sufra innumerables desilusiones en el transcurso de mi vida, pero haré que ellas pierdan la importancia delante de los gestos de amor que encuentre", Aristóteles Onassis.

Siempre he pensado que lo malo es una prueba de lo bueno. Me explico. Has de ser partícipe del destino si deseas una recompensa. Sin quererlo, serás utilizado. Cuando te ocurre algo que no deseas, no te derrumbes, sigue firme ya que es posible que ese aguante tenga mérito después.

Un río sigue fluyendo a pesar de tener piedras, la luna sigue estando ahí aunque esté sola por las noches, Ramona seguía untando de crema a su hijo a pesar de tener cáncer, y Pablo seguía rígido interiormente aunque le costase la vida. A partir de los nueve años, Pablo encontraba poca luz en un túnel infinito. Con la ayuda de Gabriel y Marta, iba bien en el colegio y en sus amistades. Lo más duro era la prueba que le ponían algunos de sus amigos (sin maldad ninguna) en los patios. Tirarse encima suyo, pegarle collejas, etc. No os penséis que era bullying, ellos eran amigos de Pablo y lo seguirian siendo, pero la infancia es corta, y cada uno la aprovecha como quiere. Aún así, Pablo era feliz. Su hermana Marta dejó sus estudios para cuidar del pequeño, cosa que ahora Pablo le agradece. Gabriel seguía firme con la carnicería, y su mujer orgullosa de él a más no poder. Hubo poca ayuda por parte de algunos familiares hacia Pablo, pero él no es rencoroso. Pablo pasaba momentos difíciles en su infancia. Estar en un colegio religioso y ver como nombran el fallecimiento de tu madre aprovechando la temática de la religión, es duro, pero él no se quejaba. Ellas querían mucho a Ramona, y a su marido. No le faltó cariño a Pablo.

Después de estas enormes piedras en el río, Pablo seguía fluyendo. Más tarde saldría el sol, y menudo sol.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.