lunes, 10 de agosto de 2015

IX - Un compañero de viaje.

"No aceptes nunca como compañero de viaje a quien no conozcas como tus manos", Rómulo Gallegos.

La guardería, un lugar donde los niños empiezan a relacionarse entre ellos mediante un día a día cándido y divertido. Pablo conoció a Martí allí. En el 2000 comenzaría una gran historia que 15 años después, todavía sigue en pie.

En P3, Martí y Pablo se volvieron a ver. Resultó ser que irían juntos a clase desde el primer año de parbulitos hasta el último de secundaria. Ese año era el primero de una buena generación. Con quien más congenió Pablo fue con Toni, pero a Martí ya le conocía.
P4 y P5 fueron bien. Ya empezaba a haber el mismo buen rollo entre todos. Las bromas y las risas caracterizaban los patios del 2002. Habían solo 7 chicos, por tanto era fácil llevarse igual de bien con todos.

Empezó primaria, etapa importantísima en un niño. Ahí fue cuando Pablo pasó por ese río con piedras que todos conocéis. Martí estuvo ahí para hacerle reír. Tenía un gran corazón. Un carácter serio en situaciones adecuadas y un humor burlesco en el 80 % de su labia. Aún así, era una persona con la que te lo pasabas bien y con la que disfrutabas jugando. El último año de primaria, sexto, Martí y Pablo ya quedaban junto a su grupo de chicos y chicas para ir a 'Lollipops' o al 'Bugatti'.

En la ESO, ambos estaban en la edad del pavo. Las vaciladas eran múltiples pero todas sin malos rollos. Así era la amistad en esa época. Martí y Pablo siempre estuvieron juntos en las collas. Primero solo los chicos de clase, luego junto a chicos un año más grande (Dani, Carlos, Leonardo y Alberto), luego se hizo un grupo junto a otras collas, Los Colonotes se llamaban, y por último Los Badboys, con Dani al cargo.

En bachiller, Martí seguía junto a Pablo. Todavía está reciente ese 1ero de Bachiller C. Ahí todo bien, pero hubo un poco de tensión cuando Los Badboys se separaron. Martí y Pablo acabaron en collas diferentes pero seguirían teniendo relación. Ya hablaré de eso en otro momento.

Para concluir, solo quiero decir que a pesar de discusiones y peleas, Martí siempre será la persona que más ha permanecido al lado de Pablo y probablemente, que más le conoce. Y bien orgulloso que está Pablo.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

domingo, 2 de agosto de 2015

VIII - La pieza clave.

"Con la buena educación es el hombre una criatura mansa y divina; pero sin ella es el más feroz de los animales. La educación y la enseñanza mejoran a los buenos y hacen buenos a los malos", Platón.

Ya sabéis que la vida de Pablo es como un montaña rusa. A veces subes, a veces bajas, a veces te das la vuelta....pero casi nunca vas recto. En una montaña rusa debemos utilizar las barras de seguridad para protegernos del posible peligro. Gracias a ello nos sentimos más seguros. Pues bien, creo que Marta fue la seguridad que Pablo necesitó.

Era como un ángel caído del cielo. Como buena hermana, Marta le ayudaba en todo y nunca le dejaba solo. Pablo todavía recuerda esos vídeos que hicieron en casa de su tía Cayetana...8 años y Pablo ya quería estar delante de una cámara informando. Parece mentira que 9 años después, el río siga fluyendo con normalidad. Ella era la pieza necesaria del puzzle de Pablo. Su sustentáculo y dilección eran indispensables. Él la quería mucho. Bueno, y la quiere. Ella es una persona sencilla, sin maldad en su corazón. Tiene un carácter fuerte pero no tiende a utilizarlo. Es atenta, cariñosa, simpática... Es la hermana perfecta, sin duda. Su lavia penetra en tu corazón, su mirada se adentra en tu cabeza, su sonrisa alegra tu día.  Ella dejó sus estudios para ayudar a Pablo, un hermoso gesto.

Para mí la vida le está devolviendo todo lo que le ha quitado. Marido, trabajo, hijo, salud... Eso sí, seguirá estando en una felicidad intermitente.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 27 de julio de 2015

VII - Un transcurso difícil.

"Tal vez sufra innumerables desilusiones en el transcurso de mi vida, pero haré que ellas pierdan la importancia delante de los gestos de amor que encuentre", Aristóteles Onassis.

Siempre he pensado que lo malo es una prueba de lo bueno. Me explico. Has de ser partícipe del destino si deseas una recompensa. Sin quererlo, serás utilizado. Cuando te ocurre algo que no deseas, no te derrumbes, sigue firme ya que es posible que ese aguante tenga mérito después.

Un río sigue fluyendo a pesar de tener piedras, la luna sigue estando ahí aunque esté sola por las noches, Ramona seguía untando de crema a su hijo a pesar de tener cáncer, y Pablo seguía rígido interiormente aunque le costase la vida. A partir de los nueve años, Pablo encontraba poca luz en un túnel infinito. Con la ayuda de Gabriel y Marta, iba bien en el colegio y en sus amistades. Lo más duro era la prueba que le ponían algunos de sus amigos (sin maldad ninguna) en los patios. Tirarse encima suyo, pegarle collejas, etc. No os penséis que era bullying, ellos eran amigos de Pablo y lo seguirian siendo, pero la infancia es corta, y cada uno la aprovecha como quiere. Aún así, Pablo era feliz. Su hermana Marta dejó sus estudios para cuidar del pequeño, cosa que ahora Pablo le agradece. Gabriel seguía firme con la carnicería, y su mujer orgullosa de él a más no poder. Hubo poca ayuda por parte de algunos familiares hacia Pablo, pero él no es rencoroso. Pablo pasaba momentos difíciles en su infancia. Estar en un colegio religioso y ver como nombran el fallecimiento de tu madre aprovechando la temática de la religión, es duro, pero él no se quejaba. Ellas querían mucho a Ramona, y a su marido. No le faltó cariño a Pablo.

Después de estas enormes piedras en el río, Pablo seguía fluyendo. Más tarde saldría el sol, y menudo sol.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 20 de julio de 2015

VI - Descripciones melancólicas.

"Un buen comienzo y un buen final hacen una buena película, siempre y cuando estén cerca uno del otro", Federico Fellini.

Pablo todavía recuerda el primer 'Santa Catalina' junto a ellos. Todavía recuerda que iba de la mano de Luís, delante de Alex y Salvador. Martí iba cabeza abajo resignado, ya que le había tocado ir con Blanca, que aunque era muy amiga suya debido a la buena relación entre sus padres, no era igual que ir con un chico. Oh, perdonad, me he olvidado de hacer una pequeña descripción de cada uno de los compañeros de Pablo, para que sepáis cómo son más que nada.

Eran siete chicos. Sí, solo siete. Luís era alto, el más alto. Aunque era callado y atento, te lo podías pasar pipa con él. Martí ya era amigo de Pablo anteriormente. Habían ido juntos a la guarderia y se llevaban muy bien. Salvador era el chico que más hacia reír a Pablo. Tenían un humor parecido aunque Pablo no gastaba tantas bromas, a veces pesadas, como Salvador. Ernest, su primo, era una persona graciosa , con ganas siempre de jugar y muy fan de los dibujos animados. Toni era el mejor amigo de Pablo de la infancia. Cumplía años una semana después que Pablo, cosa que les relacionó aún más, sobretodo en el Vinapark, su segunda casa de pequeños. Pablo todavía no ha perdido la relación con él a pesar de distanciarse de clase hace casi dos años. Y por último, Alex. Alto, delgado, ojos negros, pelo oscuro. Futuro nadador.

Vamos con las chicas. 20 chicas. 2'8 chicas para cada chico. En fín.
Claudia, Melisa y Carla siempre iban juntas, eran el trío la la la. Claudia tenía una tienda de muebles en la plaza de la mera, Melisa una churrería y Carla una farmacia. Por si te cansas de los churros te tiras en el sofá, y si te sigues encontrando mal, un ibuprofeno y arreglado. El trío perfecto.
Blanca, Leo y Daniela... 'Les reines del carxofà' según la tutora. Qué tres. Las tres eran iguales. La principal relación que tuvo Pablo con Blanca fue el apellido. Martín-Martínez. Eso hacía que fuesen compañeros de pupitre. ¿Todavía se debe acordar de como se copiaba Pablo? Ni idea. Leo era muy simpática, pero también mandona. Invitaba muchas veces a Pablo a su casa y jugaban en la casa de madera. Que tiempos. Daniela...Con Daniela Pablo no congenió mucho. Eran carácteres diferentes. Ahora, Pablo está a unas semanas de acompañar a Daniela en la cena del langostino. Forma parte de la DCN. (Ya os explicaré que es en otro momento)
También encontramos el pentagrupo. Cinco Carlas en una misma clase. Una era la primera de la lista, por su apellido, otra la última. Una era muy amiga de Pablo. Cumplía años tres días antes que yo. Formaba parte de la DCN. Otra era amable, alta y habladora. Menudo cambio han pegado.
Noelia estaba en la DCN. Era pequeñita. Uruguaya. Nunca tuvo relación con Pablo, hasta que crecieron.
Nerea era el 'amor platónico' de Pablo. Que buena es la infancia. No hay discusiones entre enamorados, es imposible.
Ana era mi vecina. Una de las chicas con las que Pablo tenías mayor relación. Era muy divertida, al igual que Maria, también muy amiga de Pablo. Sus padres jugaban juntos a fútbol sala y ellos dos iban juntos a una escuela de verano. Me quedan seis chicas. Silvia era compañera de pupitre de Pablo en P4. Se quejaba de sus codazos. Si me estás leyendo, lo siento de parte de Pablo. Julieta era una niña callada y frágil sentimentalmente, pero buena persona, al igual que Ainara. Blanca de piel, con pecas y ojos azules. Melanie era una chica muy enrollada, les invitaba a su chalet a jugar con los ponis. Maria Jesús era también amiga de Pablo. Vivía cerca suyo y tenían buena relación. Por último, solo quiero mencionar a Desirée. Vino pero se fue, y espero que vuelva algún día. Para tomarnos un café o simplemente para hablar de sus vómitos en P3. A saber que comía.

Esto no acaba aquí, lo prometo.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 13 de julio de 2015

V - Un dolor constante.

"La salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno", Winston Churchill

Psoriasis: Enfermedad crónica de la piel que evoluciona en forma de brotes y se caracteriza por la aparición de manchas rojas con escamas de color blanquecino que se localizan sobre todo en el cuero cabelludo, provocando un cierto quemor y picor.

Rondaba el año 2002. Pablo tenía tan solo 4 años. Era el año de la felicidad. Todavía no había ocurrido nada con Jose, todavía no se había detectado el tumor, el niño crecía sano y sin problemas, y como guinda al pastel, el Real Madrid (equipo de la familia) ganaba la novena. Era una buena fecha, a priori, tranquila. Pero no. Al pequeño de la casa le empezaron a salir manchas rojas en la piel. Similar a la varicela. Inmediatamente, fueron a su médico. El doctor Calvo no sabía con claridad de qué se trataba, solo suponía que Pablo era alérgico a algún alimento y que esas manchas eran debidas a esa mala pero a la vez inconsciente comida. El doctor sugirió a la familia ir a Castellón para saber la respuesta mediante un análisis. 
Unos días más tarde, la familia al rescate, excepto Marta, que estaba en Barcelona ocupada con sus estudios.

-Mamá, ¡yo quiero ser alérgico a la uva, a la col o a las croquetas! -decía inocentemente Pablo.
-¿Por qué? Porque no te gustan, ¿no? -respondía Ramona con una sonrisa en la boca.
-¡Claro! -decía Pablo con una carcajada de por medio.

Finalmente, Pablo era alérgico a la lactosa y sus derivados. Era lo que más le gustaba. Ya os podéis imaginar el hastío del pequeño. A partir de ese día, 20 de Enero de 2002 (Visca Sant Sebastià), Pablo dejó de tomar lactosa. Leche de soja por las mañanas, queso de cabra para las comidas y chocolate puro sin trazas de leche para la merienda. Puede parecer duro, pero lo más duro era lo siguiente. A medida que pasaban los años, las manchas aumentaban por todo el cuerpo, y cada vez se hacía más difícil untar a Pablo de esa crema para la psoriasis. En el 2004, cuando a Ramona le detectaron cáncer, crecían los problemas. Ella se entristeció mucho viendo a su hijo rojo, viendo a su hijo sufrir con los comentarios infantiles en campamentos de verano o en clase. Es lo que tiene ser un niño, que no tienes vergüenza de mofarte de la gente. 

Con 11 años, a Pablo se le fue la psoriasis. Ahora solo le queda alguna pequeña mancha sin importancia en la cintura, que puede marchar con un poco de crema. Aunque el recuerdo más duro para Pablo no es la picor o el complejo, sino el ver como su madre le untaba la crema por el cuerpo cuando estaba dolorida y desanimada debido al cáncer. 

Por suerte, semanas antes de la muerte de Ramona, Pablo tenía mucho mejor la psoriasis, cosa que alegró y mucho a la madre. 

Desde aquí, solo puedo dar las gracias porque Pablo se curó. Desde aquí solo puedo dar las gracias a Ramona porque le amó.


Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 6 de julio de 2015

IV - Un final (in)esperado.

[La muerte pone fin a una vida, no a una relación.]

Toda la familia sabía que Ramona iba a salir de ese túnel. Nadie temía en que se le acabase la fuerza de voluntad. Era fuerte, demasiado fuerte. Todos iban a estar con ella hasta el final. Repito, hasta el final.

Rondaba el año 2004. A la madre de Pablo le informaron de que padecía cáncer, cáncer de ovarios. Lo primero que pudo haber hecho cualquier persona sería ponerse a llorar y entristecer su rutina con tan solo un pensamiento. Ramona, como ya he dicho antes, era muy fuerte, por eso lo afrontó de una manera muy positiva. Su marido Gabriel asumió la enfermedad y se propuso sacarle una sonrisa a Ramona todos los días, para así hacerle más fácil la estancia en ese laberinto donde nadie quiere entrar, el cáncer.

La madre de Pablo empezó con la quimioterapia. A medida que pasaban los meses, a Ramona se le iba cayendo el pelo, empezaba a encontrarse mal, etc, pero NUNCA desapareció su sonrisa de la boca.
Al cabo de un año, la quimioterapia pasó y todo había salido con éxito. Parecía que se había acabado con el tumor. Parecía. Nada más ser sabedores de la noticia, la familia de Ramona hizo una fiesta en su casa. Por ahí andaba el pequeño Pablo, sin entender nada. Pero bueno, ya lo entendería más tarde, a él le tocaba disfrutar de su niñez. Estaban todos, no faltaba nadie. Bueno, sí, el tío José, pero no importaba. Lo importante es que había un clima de satisfacción, felicidad y despreocupación. Pasaron tres meses y Ramona fue a hacerse un análisis para ver si todo había transcurrido con normalidad. ¿Normalidad? ¿En la vida de Pablo? No. El tumor seguía ahí. Lo que hace un año y medio fue un 'Ramona, tiene cáncer, pero con la quimioterapia tiene un 89 % de salvarse', ahora fue un 'Ramona, vuelve a tener cáncer...'. La madre de Pablo era muy inteligente, y sabía que de esa no se iba a salvar. Lo llevó muy mal, como marcan los cánones.

Hubo un momento en el que el doctor le dijo a Gabriel que su mujer no aguantaría más de dos semanas. Acto seguido de derrumbarse, Gabriel llamó a su hijo Marta, le comentó como pudo que su madre iba a fallecer y le dijo que viniera a Vinaròs, a darle el último adiós. Marta dejó la universidad durante unas semanas para estar con su madre. Mientras tanto, Gabriel iba preparando a Pablo para la terrible notícia. La última imagen que tiene Pablo de su madre es verla en el salón de su tía Cayetana, con una máquina para andar y dando una de sus últimas sonrisas a su hijo. Ramona estaba pálida, sin fuerzas, triste y a la vez feliz, porque sabía que todos iban a salir a flote por ella.

-Pablo...Como ya sabes...la mamá tenía una enfermedad muy fuerte, que le iba dejando sin fuerzas día tras día. Hoy ha llegado el último día. Pablo, la mamá ha muerto. -decía Gabriel desconsolado.
-Pablo pasó por tres fases.

1-Incredulidad
2-Impotencia
3-Ira = Lloros

8 de octubre de 2006. Descansa en paz. Ramona Safont Obiol.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.

lunes, 29 de junio de 2015

III - La vida es una caja de sorpresas.

[La muerte es una tediosa experiencia ; para los demás, sobre todo para los demás.]

Ser madre es equivalente a estar pendiente todos los días de un hijo. Ser madre tiene una responsabilidad máxima en todas las decisiones, acciones y comportamientos. Para un niño, una madre es un espejo donde mirarse. Es la persona que te cuida a más no poder desde pequeño, que te idolatra, que te da un empujón cuando lo necesitas. Ella te trajo a la vida.

El ser humano no tiene necesidad de adquirirlo todo desde un principio. Hay cosas que obtiene solas, como por ejemplo una familia, una casa, ropa, comida, etc. Desde pequeños nos acostumbramos a este conjunto de 'pertenencias' sin darnos cuenta de que no las valoramos suficiente. ¿Qué ocurre si lo perdemos? Que lo echamos de menos, lamentándonos sin cesar por la perdida. En este caso, la perdida fue la madre de Pablo.

Ramona era una excelente mujer. Siempre te dedicaba una sonrisa, siempre se preocupaba por sus seres queridos, siempre te decía la verdad... Era perfecta. También puedo destacar su fuerte carácter y su precioso rostro. Lo tenía todo. No bebía ni fumaba, le gustaba cuidarse. Observando estas características, podréis pensar '¡Menuda suerte la de Pablo!'. Pues sí, menuda suerte. No podía quejarse de sus padres...podría quejarse de otra cosa más tarde.

Cuando el cáncer aparece, tus ojos empiezan a visualizar las nubes en un cielo placido. Que deciros ya, si en Internet están todos los síntomas de la A a la Z... Aunque los sentimientos de un familiar no pueden encontrarse en ningún sitio. Era el año 2004. Pablo tenía tan solo 6 años.  A Ramona le diagnosticaron cáncer. Cáncer de ovarios. No recuerdo muy bien la fecha en la que le comentaron la noticia, solo se que hicieron lo posible para que no notase ningún cambio. Todos tenían la esperanza de que se curase. Ya sabéis el dicho, la esperanza es lo último que se pierde. Yo creo que en este caso, lo último que perdió Pablo, fue a su madre.

Nos vemos el próximo lunes con el siguiente capítulo de Un pasado omnipresente.